El projimo al abismo.

Nuestro mecanismo de defensa actual, para garantizar nuestra tranquilidad y nuestra paz mental, es: Mandar al prójimo al abismo donde se encuentran todas nuestras cargas más oscuras para que no molesten, cuando no necesitamos a nadie; y querer que el prójimo esté allí, cuando las cosas vienen torcidas.
Nada se sostiene, ni crece por si solo, es necesario cuidar lo que quieres o necesitas, aunque solo sea de cuando en cuando, para que no se marchite, y diariamente, si realmente no puedes vivir sin ello.
No se puede pretender, decir una vez te quiero, y que eso sirva para toda la vida, para que te lo voy a demostrar, si ya sabes que te quiero.
Ni tampoco, decir a todas horas cuanto te necesito, y no demostrarlo con ningún acto.
Palabras y actos deben ir unidos, para cimentar una relación.
Piensa siempre lo que pasaría si en lugar de esa persona, estuviera el vacío de su marcha, antes de seguir ignorándola, porque si realmente tu felicidad va unida a la suya, renuncia a tu mal humor, a tu cansancio, a tu estres, a tu pasión, y hazla feliz, porque te harás feliz a ti mismo.

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