El balón está en el aire para jamás descender, la serie no desaparecerá de nuestro recuerdo y nuestros corazones, todos los personajes seguirán vivos y frescos en nuestras memorias, hemos sufrido y nos hemos emocionado mucho con esta serie, para olvidarla en un arcón de nuestras neuronas, hemos aguantado incluso prórrogas que nos proporcionaron dos temporadas más, segundas temporadas que no parecían saber a donde se dirigían, a los McCoy, derrotas y triunfos que se celebraban en nuestros salones, todos somos un poco de Dillon.Esta serie siempre ha parecido una familia, los Taylor como pilares inamovibles de la misma, y todos esos jóvenes con sus problemas que acudían a este faro en la noche que eran Tami y Eric, siempre con la puerta abierta y un consejo para ellos, guiándolos en la noche de tormenta en sus mares de problemas e indecisiones, han defendido siempre a sus protegidos frente a todos, no importaba el coste, lo difícil de hacer lo correcto frente a una comunidad que no siempre los entendía.
Finalmente las luces se apagaron para siempre en nuestra serie, los personajes siguieron su camino en el limbo donde continuan con sus vidas sin que nosotros podamos verlas, algunos siguieron su lema de "Texas Forever", otros cambiaron de aires, pero todos con la satisfacción de estar haciendo lo correcto, puede que los nuevos no entiendan el "Clear Eyes, Full Hearts, Can´t Lose" pero ya lo harán, con el paso de los episodios o los entrenamientos siempre acaban comprendiendo la unión que provocan y la pasión que esconden esas palabras. Hasta siempre Dillon.







