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El observador decadente: Lo interesante de tus intereses interesados en mis intereses.

Patatas deshidratadas, comprobado, Fanta de naranja, comprobado, mando del aire acondicionado, comprobado, mando de la televisión, comprobado, mando de disco duro multimedia, comprobado, a ver serieeeeeeees!!!!
Entre ruidos de patatas crujiendo se oyen unos pasos en el salón, carrerita y salto en mi regazo, ella ha acudido.
- ¿Qué estás viendo?
- Una serie, ¿no ibas a leer?
- Pero me he aburrido.
- ¿Quieres que hagamos algo?
- No, me quedo contigo viendo series.
- Bueno.
Se acabó el comer patatas y beber con ella encima, se ve que cuida de mi barriguita, mira extrañada la pantalla, ¡oh!, ¡oh!, esto ya lo he vivido, cascada de preguntas para entender lo que está viendo.
- Cariño, ese tío no es el mismo que el de la serie que vemos juntos, si la de la escritora en Alaska, el tractorista.
Le doy a la pausa y me dispongo a responder raudo.
- Sí, pero aquí hace de astronauta.
Nuevo comentario, nueva pausa.
- ¡Jo!, que difícil es seguir esto con subtítulos.
- Ya sabes que si lo haces con más frecuencia te acostumbras.
- Vaaale, nos pondremos a ver alguna más con subtítulos.
- Como quieras.
Frunce el ceño y levanta el indice para señalar algo nuevo, nueva pausa con el pause.
- Y no estaban en la nave, que hacen en un bar ahora.
- Es un flashback, ya lo sabes te lo expliqué, como los que hacen en la serie de Perdidos.
- Los de la isla.
- Esos mismos.
- Pero allí los señalan mejor para saber que es un flashback.
- Seguramente.
El silencio vuelve, y las voces de los actores son lo único que resuena en la habitación, pero no dura mucho porque...
- Yo creo que esos dos...
- Cielo, ¿quieres que salgamos?
- Ya sabía yo que te estabas aburriendo, vamos a dar una vuelta hasta el centro comercial que el otro día vi unos zapatos...
Se acabó la tarde de series, sal a la calle con cuarenta y un grados al sol, porque estaba claro que me aburría, como vas a discutir cuando se estaba esforzando por compartir tus aficiones, ¿o no?

El observador decadente: Dudas enredadas en tu pelo

Tu dedo comienza a marcar un número imaginario de teléfono en tu pelo, como en los antiguos aparatos telefónicos, tu marcas y el rizo vuelve a sus sitio, tu marcas y el rizo vuelve a su sitio, esperando quizás, que te responda las preguntas o inquietudes que tienes.
Una linea telefónica privada que no quiero interrumpir, puede que pudiera ayudarte o consolarte, pero tu mirada perdida en tu mundo de dudas me disuade de ello, si quieres mi ayuda vendrás como siempre haces, si quieres ocultármelo lo harás como siempre haces, pero siempre, estaré allí para que no te sientas sola con tus dudas.
Cuelgas el imaginario teléfono y me miras, ahora eres consciente de que te observaba en la distancia, sonries medio avergonzada, enarcas una ceja como recriminándome que te estuviera mirando fijamente, se que no te gusta, y vuelves a marcar el número en tu pelo, ojalá esta vez las soluciones respondan a tus inquietudes.

El campo de flores


Los primeros destellos de primavera, los rayos de sol comienzan a calentar tu piel, tras salir del colegio cual diablo de Tasmania con las hormonas alteradas, apetecía un momento de paz en el campo de flores por el que pasabas antes de volver a casa, a tu rutina de deberes y estudios, te tumbabas colocabas tu cartera como almohada, no veías otra cosa que el cielo azul, no olías otra cosa que el perfume de las flores, cerrabas tus ojos y otro mundo se abría en tu mente, uno en que no había un problema de matemáticas para el día siguiente.
De repente una sombra impide que el sol te acaricie, abres los ojos y allí está ella, María, reclamando una promesa olvidada por el momento de asueto que estaba disfrutando, tenía que ayudarla con las "mates", como decirle que no, fuimos a su casa, yo esperando fuera y su madre echándome unas miradas de esas que matan, no tendrás amigas que te puedan enseñar parecía decirle a su hija, al llegar a la mía mi madre también ponía los ojos como platos, no es que no subieran chicas a casa, pero siempre ocultas dentro de un grupo, allí estábamos en la mesa del salón porque eso de quedarnos en la habitación nada de nada, excusa la mesa del salón es más grande, evidentemente como mi mente hormonalmente alterada no había caido.
Cuando llevábamos un rato mi madre, comenzó a cebarnos, como se iba a ir esta chica tan guapa, sin probar sus churros con chocolate, apartamos todos los pertrechos escolares, para poner un mantel y comernos la deliciosa merienda.
Como futuro hombre, devoro como un cerdo hambriento, mientras ella parece saborear cada pedazo de comida, entonces me mira, como estrañada, se levanta con una servilleta de papel para limpiarme una mancha de chocolate en mi nariz, pero yo solo miraba sus ojos como el cielo que observaba tumbado en el campo, y olía su delicado perfume como el de las flores que me rodeaban, y otra vez estaba tumbado en un campo de flores distinto pero que me producía la misma sensación, paz, podría quedarme así eternamente.

El observador decadente: Todo lo que quiero es desaparecer

Quiero que todos los días, busquemos nuestra propia isla privada, en cualquier sitio, en cualquier lugar, donde podamos hablar solo de nosotros, de lo bueno que cada jornada nos ha sucedido, de la magia que hemos disfrutado, de los detalles que nadie más observa, que desaparezcamos por un momento de lo que acontece, y aparezcamos en lo que importa.
Quiero que veas la imagen del niño persiguiendo burbujas, la anciana sonriente, el joven que cedió el asiento en el autobús, el jefe que alabó a su empleado, o la mariposa que estuvo toda la mañana golpeando en el cristal.
Quiero que olvides todo lo demás, los chillidos, los empujones, las discusiones, las carreras, la falta de dinero, la enfermedad, la hipoteca, desaparece conmigo solo por este momento, todo lo demás lo afrontaremos junto, pero luego ahora desvanecete en un estallido multicolor, y vayamos a nuestra isla misteriosa donde todo lo bueno puede pasar, lo malo viene por si solo sin llamar, veamos lo positivo del día para que no todo sean nubes negras.
En este momento todo lo que queremos es desaparecer.
"Dissapear" INXS

Castle y el dilema de " Los sospechosos habituales seriefilos "

Nueva serie procedimental con un protagonista que no es policia, solo Nueva York como dice él, en un principio estaríamos ante otro Mentalista, pero no, tiene un tono más cómico por parte de su protagonista Richard Castle (Nathan Fillion), un escritor de thrillers con gran éxito, que acaba de matar al protagonista de su serie de novelas, de pronto alguien comienza a imitar los asesinatos de sus libros, y con sus contactos, es muy amigo del alcalde de Nueva York, logra entrar como observador dentro de la policía, según él, para documentar sus novelas.
De momento, no hemos visto mucho desarrollo de personajes, una madre Martha Rodgers, antigua cantante, maravil
losa Susan Sullivan, la Maggie Channing de Falcon Crest, un poco loca y excentrica, su hija Alexis Castle (Molly C. Quinn), que parece la única centrada de la familia para contrarrestar, y su compañera policía, Kate Beckett (Stana Katic), recelosa ante el trabajo de aguantar a este loco escritor, que no hace más que entrometerse.
No es nada nuevo, pero si graciosa y entretenida de momento, me hizo gracia la partida de poker que juega con otros dos vendedores de Best-Sellers, Stephen J. Cannell, y James Patterson, yo sigo sus libros sobre Alex Cross.
Pero viendo el segundo episodio, h
e sufrido mi problema con las procedimentales, LOS SOSPECHOSOS HABITUALES SERIEFILOS, y preguntaréis que es esto, pues bien, esto sucede cuando aparece un personaje que has visto en otras series, y sabes positivamente que va a ser el malo, o va a tener una influencia más importante en la trama.
Estás sentado en el sillón, y tu pareja, madre, hermano, compañero de piso dicen, creo que el asesino es el marido, tú tran
quilamente dices no es el mayordomo, ellos te responden, !anda ya!, pero finalmente en un porcentaje muy alto llevas la razón, y te miran raro y preguntan, y tú ¿como lo sabías?, tú con tal de evitarte media hora de explicaciones de las cuatrocientas series, donde has visto antes al actor, dices un mago no desvela sus trucos.
Bien a lo que iba, en el segundo episodio, que hacen para evitar el caso de sospechosos habituales seriéfilos, pues colocan a cuatro personajes que has visto de otras series, así se evita, en este caso:
Sarah Drew, Hannah Rogers d
e Everwood
Jayne Brook, que casualmente hizo de madre de Sarah Drew en "Everwood", y había actuado recientemente en varios episodios de "Sin Cita Previa".

George Newbern, ha participado en muchas series, pero yo lo recuerdo como David, el novio Yeti de Rachel en "Friends"
Y por último Jason Brooks, el sustituto de Mith Buchanan, en los estertores de los vigilantes de la playa.

Así que ya saben señores directores de casting, para las siguientes ruedas de reconocimiento de una serie procedimental, o pongan a actores casi desconocidos, o pongan a varios actores semiconocidos, hágannos un favor a los pobres seriéfilos y no nos spoileen los capítulos con su casting.

El observador decadente: No te voy a dejar que me dejes

Estabas nerviosa, habías decidido hacerlo, pero te estaba costando, recitabas frases manidas, no eres tú soy yo, sabes que somos amigos, yo siempre te querré, esto es muy difícil para mí, y yo no estaba preparado, al menos no este momento, así que me levanté, excusándome en que debía ir urgentemente al baño, y perdiste la compostura que habías estado manteniendo, para decirme que ya estaba huyendo otra vez, no afrontando las cosas, y yo contestando con las piernas juntas y haciendo bailes extraños que solo necesitaba ir al baño.
Así que me pasé por mi habitación cogí un rotulador negro y un folio, me metí al baño y comencé a dibujar, no muy bien pues no soy un virtuoso, pero lo suficientemente decente para que se reconociera mi dibujo.
Volví al salón portando la hoja en mis manos, y ella me preguntó que si iba a coger apuntes, yo sonreí y le dije que continuara con lo que me iba a decir.
Ella - Voy directa al grano yo quiero que...
En ese momento le dí la vuelta al folio y me lo puse encima de mi cara.

El dibujo animado - Bien ahora dile a Piolín, lo que tengas que decirle.
Ella se echó a reir a carcajadas, yo empecé a decir frases como, me pareció ver una linda gatita, y ella se reía más, a los diez minutos, ya nos abrazábamos y besábamos, como si no hubiera sucedido nada, rompió conmigo dos semanas después, pero por lo menos ya estaba sobre aviso, que era lo único que me fastidiaba.
Eso es to... eso es to... eso es todo amigos.

El observador decadente: La combinación correcta

Existe un momento y un grupo de palabras, que detendrían la espiral de vueltas infinita de oscuridad y repetición de los mismos problemas, de los mismos dolores, de las misma incapacidad de solucionar los mismos dilemas, que se reiteran en el tiempo una y otra vez, haciéndote descender más y más en ese pozo sin fondo, que es tu vida en este momento.
Pero si soy incapaz de dilucidar como hacerlo para mí, que supuestamente soy la persona que mejor conozco, pues llevo viviendo conmigo mismo toda mi vida, como voy a hacerlo para tí, siempre me dicen que es más fácil que la gente de tu entorno, vean tus problemas que tu mismo, allí abajo en lo oscuro, es difícil percatarte de las cosas, pero ellos no viven tu vida, ni navegan por tu procelosa mente, quién puede demostrar que no te causarán más daño.
Me gustaría encontrar esa combinación, ese día, esa hora, esas palabras y esas acciones, que accionaran la polea que te sacara del fondo del pozo.

El observador decadente: Tatuaje


Me cuesta comprender como una mujer que se ha inscrito a propósito imágenes evocadoras en su piel, dos tatuajes preciosos, todo hay que decirlo, de una rosa en su escote y de un delfín en su tobillo, dos acciones que te durarán toda la vida, a no ser que quieras sufrir varias sesiones de tortura de laser para borrarlos, que cuando se arrugue tu piel, y su diseño pierda firmeza seguirán allí como recuerdos de tu juventud, recordándote una y otra vez que ya has perdido esos años, no comprendo que adquieras un compromiso tan frívolo practicamente sin pensártelo, y seas incapaz de comprometerte en una relación con otra persona, en este caso, yo.
Y tú me contestas que precisamente por ser un acto frívolo, no debes meditarlo tanto te gustó, lo querías, y lo hiciste, yo incrédulo sigo replicando, pero es permanente para toda la vida, y con todos los peligros de enfermedades que puede conllevar, tú sonriendo gatunamente, replicas que precisamente el riesgo aun lo hace más emocionante y sexy, ¿y no es emocionante y sexy una relación?, pregunto yo, y tu respondes, de momento contigo, no, !catacrock!, adios argumentos lógicos, golpe bajo directo a tus sentimientos que te hace callar momentaneamente.
Cuando te repones reanudas tu cuestionario, ¿y que debo hacer para cambiar eso?, si te lo dijera, ya no tendría misterio, no sería emocionante, ni tampoco sexy.
Hay veces que me pregunto porqué comienzo alguna conversación.

El observador decadente: La crisis en San Valentín

Buscando regalos con la mente en otro sitio, la cruda realidad que nos rodea, ha acabado con la ilusión y el romanticismo, solo piensas en cómo vamos a pagar la hipoteca ahora que la han despedido, cómo voy a comprarle un regalo caro, si no nos lo podemos permitir, cómo encontrar algo que le guste, que le de confianza, que la alegre, si no tengo ninguna inspiración, estoy nublado, estoy perdido si no encuentro algo, vamos a ver que hace un hombre que está perdido, hmmmm, !Ya estáaa!
LA CENA
Por supuesto cenamos en casa, unos tallarines a la carbonara y lomo con leche, porque como cocinillas no soy muy hábil, la mesa con sus velitas y flores del parque de al lado, así ahorrábamos electricidad y que me perdonen los de parques y jardines.
Llegó la hora de los regalos

- Toma tu regalo.
Cogí un paquete pequeño con un envoltorio de corazoncitos, lo desenvolví y abrí la cajita, un par de gemelos con forma de corazón llameante destacaban en la tenue luz.
- No se si te los podrás poner en tu trabajo, porque con lo quisquilloso que es tu jefe con la uniformidad, y no nos podemos permitir que te despidan a tí también - dijo con voz temblorosa.
- Es igual, los llevaré de todas formas, no se ven mucho debajo de la americana, muchas gracias son preciosos.
- Son para que no olvides tu pasado rockero.
- Abre el tuyo, espero que te guste.

Ella cumplió como yo el ritual del descubrimiento del regalo, con papel y cajita incluidos, pero al abrir el paquete, su cara se tornó triste y oscura.
- !Una brújula!, !una brújula!, tan perdida y sin rumbo me ves que me regalas una brújula, y yo que te he tenido siempre por un novio cariñoso y romántico.
Mis ojos subían y bajaban, incapaces de aguantar su mirada de decepción y rabia, con lo que solo pude decir con un hilo de voz:
- Dale la vuelta y mira la inscripción.
Hizo lo que le dije, y su expresión cambiaba conforme leía las palabras escritas, se levantó de su silla y se sentó en mi regazo
para besarme una y otra vez.
La inscripción decía: No importa lo que el destino me depare y lo aciaga que sea mi existencia, mientras estés a mi lado Sonia, jamás perderé el rumbo, tú siempre serás mi norte.
- Tranquila cariño pase lo que pase, el amor nos mantendrá vivos, no permitirá que caigamos en rutinas y pesimismos, y nos indicará el camino siempre.

El observador decadente: Nunca, es para siempre / Nunca es para siempre


Y yo le pregunté cuando nos volveremos a ver, y ella respondió nunca, esa palabra que provoca un abismo de tiempo infinito entre dos personas, que cuando se cierre la puerta sabes que esa persona no la volverá a abrir, que provocará que vayas mirando como un loco desesperado entre las multitudes, por si ves su rostro aunque sea un segundo, nunca, es para siempre.
Cuando la puerta se ha cerrado te das cuenta, que las promesas de amor eterno no eran verdaderas, solo papel mojado por un mar de rutina y desencuentros, olas de obstáculos que no pudimos saltar, y nos llevaron hasta una arena pegajosa de pequeños detalles desagradables del uno y del otro, imposibles de limpiar de nuestras mentes, dicen que el amor lo puede todo, lo nuestro no era amor, me dijiste que me amabas, pero nunca es para siempre.

El observador decadente: A palabras bellas, oidos sordos.


Puedes componer la melodía mas bella del mundo, escribir la canción más romántica, declamar los versos más evocadores, o decir frases salidas del corazón exponiendo todo tu amor hacia otra persona, que como dijo Alejandro Sanz, estarás leyendo el telediario, lo que para la persona adecuada, sería un momento único en su vida, romántico, emotivo, para tu actual receptor, es un conjunto de palabras sin sentido que no le dicen nada, te sonreirá para no herir tus sentimientos, o peor se reirá diciendo que si te has vuelto filósofo o poeta de repente.
Entonces debes darte cuenta de que no es la adecuada, porque malgastarás todas las palabras bellas del mundo intentando conquistar su frío corazón, porque por cualesquiera sean los motivos, tu combinación de físico, personalidad, posición, trabajo, estudios, gustos musicales, cinematográficos, no abre la cerradura de la muralla que ha impuesto en torno a sus sentimientos, no seas tonto no tires margaritas a los cerdos, no te golpees una y otra vez contra su pared, porque a tus palabras bellas solo encontrarás oidos sordos.

El observador decadente: ¿Era libre?


Iba por la vida con los brazos extendidos como alas, para volar en libertad, sin ataduras, ni cortapisas que entorpecieran mis ansias de viajar por esta vida ligero de equipaje, pero llega un momento en que tu independencia choca de frente con la soledad, no es un golpe agradable, y entonces tus brazos que antes los llevabas abiertos, ahora quieres cerrarlos en torno a alguien, que haga lo mismo contigo, para realizar el viaje juntos.

El observador decadente:Teoría vital femenina de Dirty Dancing


Como en un paso de baile se explica lo que una mujer quiere de un hombre, me refiero a ese porté que le realiza Patrick Swayze a Jennifer Grey, con "I have the time of my life" de Bill Medley y Jennifer Warnes, sonando de fondo a todo trapo.

Primero: El hombre te tiene que dar seguridad y confianza en que no te dejará caer, ni siquiera en la prueba más dura.

Segundo: El hombre posee la fuerza suficiente para llevar a cabo esa prueba.

Tercero: El hombre es capaz de llevarte a las nubes, hacer volar tu imaginación, y darte tantas vueltas que olvides tu vida rutinaria.

Cuarto: El hombre cuando ha realizado la proeza, te abraza y es capaz de darte cariño.

Si ademas todo viene en un frasco guapo y macizo, miel sobre hojuelas, si todo es muy sencillo, como es que no sabemos hacerlo.

El observador decadente:Pantalones caducos.


Desde hace unos años parece que el otoño llegó a la moda, no porque se llevaran los tonos marrones y ocres, si no porque la cintura de los pantalones cayó a la cadera, como las hojas otoñales, dejando aparte que el estilo viene de la carcel, donde al no poder llevar cinturón, los pantalones descienden debido a la gravedad como es natural, y los raperos por parecer más duros, los imitaron como si fueran modelos de una pasarela entre rejas, y de ahí al gran público.

Yo veo varios motivos por los cuales la moda ha cuajado, primero por llevar la contraria a los carceleros de los jóvenes, sus padres, si ellos llevan la cintura de los pantalones casi en los sobacos, nosotros hasta que se vea la ranura de la hucha, y los progenitores chillándoles como posesos, apelando a la decencia, e intentando, nunca mejor dicho, meter en cintura a esos hijos díscolos, y segundo la obsesión por mostrar las marcas, ya que me he gastado un pastón en la ropa interior, que se vea, ¿o no?.

Debo ser un viejo caduco, pues prefiero la sensualidad a la sexualidad, y dejar la segunda para la intimidad, pero como se lo explico a ella, víctima de la moda, que intenta parecer más joven por todos los medios, bueno para gustos, colores, si ella es feliz.

El observador decadente:Lagrimas "griposas" 2: Un virus de narices.


Estaba siendo un paciente horrible, con peticiones constantes de atención y cariño, que no eran necesarias, y ella estaba respondiendo con una paciencia digna de Moëbius.

Manantiales de aguilla verdosa surgían de mis fosas nasales, que se enrojecían e irritaban cada vez que me sonaba los mocos, como si me los estuviera limpiando con un estropajo, opté por taponarlos con bolitas de pañuelos de papel, con lo cual estaba todo el rato con la boca abierta, lo que se acrecentaba mi cara de memo habitual.

Al final es sueño se impuso y caí rendido, al despertar, la encontré sentada en la silla, arropada con una manta, y tiritando, en mi egoismo, al final, la había contagiado, la cogí en brazos, la desnudé, le puse su pijama y la metí en la cama.

De repente todos los malestares que tenían habían desaparecido, ver sus ojos vidriosos y rodeados de púrpura, hicieron desaparecer mi tontería y ocupé su puesto en el sillón al lado de la cama, para intentar estar a la misma altura que ella había estado conmigo.

El observador decadente:Mirada sin control


La terraza estaba muy concurrida y ella se dedicaba a hojear una revista, cuando el radar de objetivos, se puso a pitar en mi cabeza, la cual se giró como un resorte, para admirar la hermosa figura de mujer que pasaba a nuestro lado.

Nunca en mi vida he sido muy disimulado, cuando contemplo a una dama, y esta era de las que dejan impresión, largo cabello, bien vestida, cuerpo curvilíneo... !Uuuuuuups!, entonces tu mente vuelve en si, y se da cuenta de que tu novia está sentada al lado, por lo que intentas volver tu cabeza de la posición inverosímil en la que se había colocado, para intentar disimular.

- Te he visto, no te esfuerces - dice ella consciente de que tiene la sartén por el mango.

- Yo... yo no, ¿queeee??, que estaba haciendo - tartamudeo sin saber que contestar.

- No podeis evitarlo, ¿verdaaaad?, vuestra parte "testosterónica", os impulsa a hacerlo incontroladamente, esa es la excusa que ponéis, animalicos -

- Y si miraba, ¿qué?, ¿porque esté contigo me está vetado mirar a otras mujeres? - respondí muy gallito.

- No, pero si sentirte culpable por ello, eso es que algo malo estás haciendo, o que aparte de tu Pepito Grillo habitual que te dicta lo que hacer al oído, en el otro hombro me he logrado colocar yo, y comienzo a influir en tu conducta, je, je, y aun no has experimentado nada -. Y tras terminar la frase vuelve a levantar la revista y aparentemente a sumergirse en su lectura otra vez.

- ¿Cómo que me controlas?, yo hago lo que quiero, y lo que quería era que no te enfadaras por verme mirar de esa forma a otra mujer, si intentar corregir mi conducta para intentar no molestarte, esta mal, yo, ya no entiendo nada -

- Como siempre cariño, lo que quiero es que seas tú, no me importa que mires a otras mujeres, no digo que me guste, pero no me importa, ahora, me fastidia que solo por que esté yo no lo hagas, que los cambios en tu personalidad sean por que tú decidas hacerlos, no por que yo los quiera, a mi me vale con confiar en tí, cuando ya no lo haga te lo haré saber - espetó desde detrás de la portada.

Contradicciones, cuanto más intento entender a las mujeres, mas contradicciones veo, me voy a volver un esquizofrénico del amor.

El observador decadente:Lagrimas "griposas"


Estaba poniéndome la barba de Papá Noel, como todas las mañanas, para luego quitármela a cuchilladas. No me había levantado muy bien, parece como si tuviera algo de fiebre, estaba algo mareado, cuando !AAAATCHUUUUS!, estornudo, !AAAAAAAY!,corte en la cara, !OOOOOOOOOH!, desmayo y al suelo.

Cuando abrí los ojos, allí estabas como mi ángel del guarda, sosteniéndome la cabeza, y preguntándome si estaba bien.

Con mucho cuidado, me llevaste a la cama, me pusiste el termómetro, y me curaste la herida, riéndote de lo nenaza que estaba hecho al desmayarme con un poquito de sangre.

Por más que me intentaba explicar que estaba con fiebre, débil, y sin haber desayunado, mi hombría había caído a límites ínfimos.

Mientra me intentaba justificar, escuchaba como llamabas a la oficina para anular tus visitas y citas de hoy, a mitad de mi gran esfuerzo por recuperar mi imagen de macho alfa, las palabras se ahogaron en mi garganta, que se hizo un nudo, y una lágrima cayó de mi ojo, emocionado por el gesto de quedarte conmigo por un simple resfriado, por que yo no cojo gripes, que conste.

Cuando entraste en la habitación, sequé la lágrima y los mocos con toda la rapidez que pude, y con la manga, dicho sea todo, y con los ojos llorosos, y cara de perrito vagabundo, solo pude decir:- Estoy malito, me haces un vaso de leche con miel- .

Tú sonreiste, dirigiéndote a la cocina, regresando al poco con el recipiente humeante, lo pusiste entre mis manos, y me quitaste el termómetro, y dijiste:

- 38.5, sí que es fiebre-

- No, eres tu que me pones caliente -

Pero ni con esa respuesta de macho alfa, me recuperaría en mucho tiempo de la demostración de lo enclencle, mal enfermo que soy de ese día.

Aunque lo que recordaría mucho tiempo,después es que se quedó ese día para cuidarme, de cuando en cuando, le gusta hacer de Wendy para este Peter Pan.

El observador decadente:Porque hoy no es otro día.


Ahí me hallaba yo agazapado en la habitación de enfrente, había cerrado con llave desde dentro, para que creyera que no estaba, pero esto no quería perdérmelo por nada del mundo.

Entró y se dirigió a nuestra habitación, cuando vió algo que no debía estar ahí, su cara de sorpresa, valía cualquier esfuerzo, comenzó a desenvolver el paquete con mucho cuidado, se que guarda incluso el papel de los regalos, cuando por fin descubrió lo que era, su reacción fue la que yo esperaba, primero se le llenaron los ojos de lágrimas y luego movió la cabeza de lado a lado, con el ceño fruncido, por que pensaba que yo era un inconsciente, por haberme gastado una ingente cantidad de dinero, en algo que solo era bonito, aunque por la expresión que puso cuando lo vió por primera vez, lo deseaba mucho.

No es tu cumpleaños, ni San Valentín, ni Reyes, ni Papa Noel, ni nuestro mesversario, porque a aniversario no llegamos todavía, ni nada parecido. Hoy es martes, y te quiero.

El observador decadente:Cuando no veo tus ojos.


Me encanta observarte cuando duermes, de hecho me levanto un poco antes, levanto un poco la persiana, y cojo la silla que tenemos junto a la ventana, para contemplar la paz que emana de tu cuerpo, y llena la habitación de mi alma.

Miro como el edredón sube y baja, pausado y rítmico, tu respiración es lenta como si quisieras sacar una pompa de jabón con tu boca, pareces tener un aura angelical.

El día puede amenazar con ser un paseo por el sexto infierno, pero en ese momento, para mi, el mundo está en paz.

El observador decadente:!No toques mis cedéeeeees!!!!.


Soy muy tolerante con muchos temas, pero "Mis Cosas" son sagradas, odio que las toquen, las revuelvan, no me las devuelvan o me las devuelvan rotas o en mal estado, pues bien, nada más entrar me la encuentro en el suelo, con la mitad de los cedés tirados en el suelo, algunos fuera de su caja, revolucionando el perfecto orden en el que los guardo, ese que solo entiendo yo, una furia roja subía desde mi estómago hasta mi garganta, materializándose en un grito:- !No toques mis cedeeeeees!!!!-.

Ella paralizada, como el ciervo frente a los faros de un coche, me mira con asombro, creo que nunca me había visto enfadado, y se mira sus manos donde tenía la caja de un cedé y luego a mí, aparentemente sin comprender, !aaaah traidora!!!!, cuando le di las llaves de casa le expliqué muy claramente mis normas, entre las cuales estaba las de mis colecciones.

Me pidió disculpas e incluso se ofreció a guardarlos ella, pero al ver que seguía quieto con una mirada de loco, y meneando la cabeza de un lado a otro, se fue a la cocina a preparar la cena.

En estos momentos, me planteo si estoy preparado para compartir y vivir en pareja.