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El observador decadente: La combinación correcta

Existe un momento y un grupo de palabras, que detendrían la espiral de vueltas infinita de oscuridad y repetición de los mismos problemas, de los mismos dolores, de las misma incapacidad de solucionar los mismos dilemas, que se reiteran en el tiempo una y otra vez, haciéndote descender más y más en ese pozo sin fondo, que es tu vida en este momento.
Pero si soy incapaz de dilucidar como hacerlo para mí, que supuestamente soy la persona que mejor conozco, pues llevo viviendo conmigo mismo toda mi vida, como voy a hacerlo para tí, siempre me dicen que es más fácil que la gente de tu entorno, vean tus problemas que tu mismo, allí abajo en lo oscuro, es difícil percatarte de las cosas, pero ellos no viven tu vida, ni navegan por tu procelosa mente, quién puede demostrar que no te causarán más daño.
Me gustaría encontrar esa combinación, ese día, esa hora, esas palabras y esas acciones, que accionaran la polea que te sacara del fondo del pozo.

El observador decadente: La crisis en San Valentín

Buscando regalos con la mente en otro sitio, la cruda realidad que nos rodea, ha acabado con la ilusión y el romanticismo, solo piensas en cómo vamos a pagar la hipoteca ahora que la han despedido, cómo voy a comprarle un regalo caro, si no nos lo podemos permitir, cómo encontrar algo que le guste, que le de confianza, que la alegre, si no tengo ninguna inspiración, estoy nublado, estoy perdido si no encuentro algo, vamos a ver que hace un hombre que está perdido, hmmmm, !Ya estáaa!
LA CENA
Por supuesto cenamos en casa, unos tallarines a la carbonara y lomo con leche, porque como cocinillas no soy muy hábil, la mesa con sus velitas y flores del parque de al lado, así ahorrábamos electricidad y que me perdonen los de parques y jardines.
Llegó la hora de los regalos

- Toma tu regalo.
Cogí un paquete pequeño con un envoltorio de corazoncitos, lo desenvolví y abrí la cajita, un par de gemelos con forma de corazón llameante destacaban en la tenue luz.
- No se si te los podrás poner en tu trabajo, porque con lo quisquilloso que es tu jefe con la uniformidad, y no nos podemos permitir que te despidan a tí también - dijo con voz temblorosa.
- Es igual, los llevaré de todas formas, no se ven mucho debajo de la americana, muchas gracias son preciosos.
- Son para que no olvides tu pasado rockero.
- Abre el tuyo, espero que te guste.

Ella cumplió como yo el ritual del descubrimiento del regalo, con papel y cajita incluidos, pero al abrir el paquete, su cara se tornó triste y oscura.
- !Una brújula!, !una brújula!, tan perdida y sin rumbo me ves que me regalas una brújula, y yo que te he tenido siempre por un novio cariñoso y romántico.
Mis ojos subían y bajaban, incapaces de aguantar su mirada de decepción y rabia, con lo que solo pude decir con un hilo de voz:
- Dale la vuelta y mira la inscripción.
Hizo lo que le dije, y su expresión cambiaba conforme leía las palabras escritas, se levantó de su silla y se sentó en mi regazo
para besarme una y otra vez.
La inscripción decía: No importa lo que el destino me depare y lo aciaga que sea mi existencia, mientras estés a mi lado Sonia, jamás perderé el rumbo, tú siempre serás mi norte.
- Tranquila cariño pase lo que pase, el amor nos mantendrá vivos, no permitirá que caigamos en rutinas y pesimismos, y nos indicará el camino siempre.

El observador decadente: Nunca, es para siempre / Nunca es para siempre


Y yo le pregunté cuando nos volveremos a ver, y ella respondió nunca, esa palabra que provoca un abismo de tiempo infinito entre dos personas, que cuando se cierre la puerta sabes que esa persona no la volverá a abrir, que provocará que vayas mirando como un loco desesperado entre las multitudes, por si ves su rostro aunque sea un segundo, nunca, es para siempre.
Cuando la puerta se ha cerrado te das cuenta, que las promesas de amor eterno no eran verdaderas, solo papel mojado por un mar de rutina y desencuentros, olas de obstáculos que no pudimos saltar, y nos llevaron hasta una arena pegajosa de pequeños detalles desagradables del uno y del otro, imposibles de limpiar de nuestras mentes, dicen que el amor lo puede todo, lo nuestro no era amor, me dijiste que me amabas, pero nunca es para siempre.

El observador decadente:Mirada sin control


La terraza estaba muy concurrida y ella se dedicaba a hojear una revista, cuando el radar de objetivos, se puso a pitar en mi cabeza, la cual se giró como un resorte, para admirar la hermosa figura de mujer que pasaba a nuestro lado.

Nunca en mi vida he sido muy disimulado, cuando contemplo a una dama, y esta era de las que dejan impresión, largo cabello, bien vestida, cuerpo curvilíneo... !Uuuuuuups!, entonces tu mente vuelve en si, y se da cuenta de que tu novia está sentada al lado, por lo que intentas volver tu cabeza de la posición inverosímil en la que se había colocado, para intentar disimular.

- Te he visto, no te esfuerces - dice ella consciente de que tiene la sartén por el mango.

- Yo... yo no, ¿queeee??, que estaba haciendo - tartamudeo sin saber que contestar.

- No podeis evitarlo, ¿verdaaaad?, vuestra parte "testosterónica", os impulsa a hacerlo incontroladamente, esa es la excusa que ponéis, animalicos -

- Y si miraba, ¿qué?, ¿porque esté contigo me está vetado mirar a otras mujeres? - respondí muy gallito.

- No, pero si sentirte culpable por ello, eso es que algo malo estás haciendo, o que aparte de tu Pepito Grillo habitual que te dicta lo que hacer al oído, en el otro hombro me he logrado colocar yo, y comienzo a influir en tu conducta, je, je, y aun no has experimentado nada -. Y tras terminar la frase vuelve a levantar la revista y aparentemente a sumergirse en su lectura otra vez.

- ¿Cómo que me controlas?, yo hago lo que quiero, y lo que quería era que no te enfadaras por verme mirar de esa forma a otra mujer, si intentar corregir mi conducta para intentar no molestarte, esta mal, yo, ya no entiendo nada -

- Como siempre cariño, lo que quiero es que seas tú, no me importa que mires a otras mujeres, no digo que me guste, pero no me importa, ahora, me fastidia que solo por que esté yo no lo hagas, que los cambios en tu personalidad sean por que tú decidas hacerlos, no por que yo los quiera, a mi me vale con confiar en tí, cuando ya no lo haga te lo haré saber - espetó desde detrás de la portada.

Contradicciones, cuanto más intento entender a las mujeres, mas contradicciones veo, me voy a volver un esquizofrénico del amor.