¿Quién juzga al juez?


Hablemos de ese deporte mundial en que se ha convertido valorar la conducta, imagen, actitud, de toda persona que nos rodea, juzgamos con una facilidad pasmosa, y muchas veces sin una razón lógica, es más sin ninguna razón.

Es malo realizar estas apreciaciones, sobre todo a primera vista, o cuando no hay ninguna relación con la persona objeto de la valoración, pero peor es cuando nuestra conducta hacia ella, se guíe por esa visión de la persona sin esforzarnos por conocerla mejor, por evaluar por que actúa así.

Durante muchos años se nos ha estado avisando de lo pernicioso de estas conductas: "Ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio", "No juzgues y no serás juzgado", "Consejos vendo y para mi no tengo", si nos damos cuenta lo difícil que es valorarse ecuánimemente uno mismo, sin caer en conductas narcisistas, ni autodestructivas, deberíamos moderar nuestros comentarios y conductas hacia el prójimo, lo máximo posible, por que como dice el dicho anglosajón, no podemos andar en sus zapatos, para entender su personalidad.

Una sociedad que se está dando palmaditas en la espalda por su "supuesto progreso", tanto tecnológico, como científico, debería darse cuenta que sigue cometiendo los mismos errores, que tantos sabios nos han venido reflejando durante nuestra historia, sin poner ningun remedio.

"Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo", dijo Arquímedes, los pensamientos y actos de cada individuo son el punto de apoyo que mueve esta sociedad, hagamos que se mueva en la dirección correcta.

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